
Lectora antes que escritora y defensora de las historias con final feliz, se define como una romántica de sangre. En diez años publicó ocho tÃtulos y revolucionó el mercado editorial con una carrera insospechada
A Florencia Bonelli le gusta definirse como una lectora que escribe. Es mujer, lectora, contadora pública y escritora autodidacta. El suyo es un inesperado fenómeno editorial tan venerado por un público fiel como ignorado por la crÃtica y el mundillo literario. Tiene ocho tÃtulos publicados, algo asà como cien mil ejemplares vendidos en la Argentina, gran repercusión en América latina y éxito creciente en Alemania, España y Portugal.
La novela romántica es al mundillo literario lo que un colorido y artificial jugo en polvo puede ser a una bodega de vinos premium. Las crÃticas pueden tener la forma de violentas defensas a la alta literatura o la ferocidad solapada del ninguneo. Personajes estereotipados, historias previsibles, tozudos finales felices... dicen. Estoica, Bonelli acepta el juego y responde.
-Los personajes estereotipados a nosotras no nos molestan.
-Nosotras ¿quiénes?
-A mà y a mis lectoras. A mà como lectora no me molesta. Reconozco la grandeza de algunos personajes y que otros son medio mediocres, pero son fantásticos.
-También se critica que las historias pueden resultar algo previsibles...
-Final feliz siempre. Sabemos que los personajes van a terminar juntos, el chiste es cómo van a llegar hasta ese final. Cómo sortean los problemas, quiénes los van a querer separar... A otras personas les gustará leer una literatura más filosófica... A nosotras nos gusta esto. Y bueno, historias previsibles, sÃ.
-¿Tus lectoras no soportarÃan un final abierto o trágico?
-Te explico: cuando sos lectora de novelas románticas las lees poniendo el cuore, sin dormir de noche y viviendo de delivery porque no te podés despegar del libro ni para cocinar. Cuando lo terminás, con final feliz y todo, quedás medio nostálgica. Estás como una semana extrañando a los personajes.
Ocurre. De repente es una fanática del amor. Revolea los ojos. Suspira. No habla de sus lectoras. Habla de ella misma. Habla de lo bajo, bajÃsimo, desleal que serÃa un final que no fuera feliz. Habla de eso y ensombrece.
-Por ejemplo que Red Buttler, el gran personaje de Lo que el viento se llevó termine como termina a mà no me gustó. ¡Me querÃa matar! Esta estúpida de Scarlett enamorada de este otro idiota cuando tenÃa a semejante hombre... ¡Y cuando se da cuenta de que lo quiere el otro se va! TenÃa ganas de tirar el libro por la ventana. Leer una novela romántica no es simplemente lectura. Involucrás muchos sentimientos.
-Sigamos con las crÃticas: las autoras de novelas románticas tienen pocas aspiraciones literarias.
-Nunca las tuve. Por eso digo que soy una lectora que escribe. Y escribo lo que me gustarÃa leer. Y coincide con el gusto de otras mujeres.
- ¿Cómo definirÃas tu estilo?
-Como simple. Lo único que quiero es que se entienda lo que quiero decir. No uso recursos raros. ¿Viste como escribÃa Camus? Historias maravillosas, sin frases confusas ni párrafos largos, con pocos adjetivos...
- ¿Tu estilo es como el de Camus?
-No, por supuesto que no, por Dios. El era un genio. Quiero decir que no hace falta ser complicado para ser escritor. Mi estilo es universal, para que todos lo entiendan. Además, no me sale escribir raro. Si los dientes son blancos no son perlas, son dientes blancos. Fui asà desde que me enseñaron metáforas en sexto grado y dije: "¡Qué estupidez esto!"
-Es muy común que hagas cruzar a los personajes de una novela a otra...
-Te enamorás tanto que te cuesta soltarlos. Me cuesta muchÃsimo descolgar la foto de los personajes de la pared de mi escritorio. Y a las lectores les pasa lo mismo.
- ¿Qué importancia tiene el sexo en tus historias?
-Es muy importante. El sexo es una parte importantÃsima del amor de pareja y tiene que estar en su justo equilibrio.
-Siempre como consecuencia del amor...
-Por supuesto. La infidelidad entre los personajes está prohibida. Tiene que ver con que una vez que descubrÃs el amor verdadero, que no es fácil de encontrar, no tiene sentido tirar todo por la borda.
- ¿EscribÃs sobre un mundo que existe o un mundo que te gustarÃa que existiera? .
-Hay de todo, hay personajes extremadamente luminosos y extremadamente oscuros. Es como la vida...
-En la vida no hay siempre final feliz...
-Pero en mis historias da la casualidad que sÃ. Si escribir un final feliz es crear una trama utópica para lo que es el mundo, bueno, está bien. Es lo que nosotras queremos.
- Nosotras ¿quiénes?
-Yo y mis lectoras.
La autora es una manifiesta enamorada del género, escribe lo que le gusta leer y lo hace sin fórmulas ni estructuras. Solamente escucha el tic tac de su reloj interno, al que responden sus personajes. Personajes virtuosos que saben amar. "Ellos encuentran al amor de su vida, lo reconocen y se entregan", los define.
Fuente: La Nación